Quisiera que esto dure para siempre

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23/09/2011 | Notas

“Casi tanto como una eternidad…” dice la canción de los Ratones Paranóicos. Los tatuajes parecen representar eso: la eternización. Hoy en día son cada vez más los jóvenes que se marcan el cuerpo con la letra de una canción o el logo de una banda. A veces esto tiene una historia detrás, a veces es solo una moda. Lo único cierto y seguro es que durará para siempre.

Que nadie se atreva a tocar a mi viejo

Sonia tiene 21 años.  En su nuca lleva tatuada la frase Sing your life al igual que su hermana Federica. “A nuestro papá le gustaba mucho la banda The Smiths (autores de la canción) y resulta que a las dos nos gusta cantar. No somos muy buenas pero nos gusta.”

Ambas crecieron escuchando dicha banda, por eso decidieron tatuarse esa frase: “para nunca olvidarnos de nuestra infancia”. Explican que la frase tiene un significado muy alegre que es “viví la vida cantando”.

Cuando se tatuaron Sonia tenía 18 y Federica 16. Según la Ley, está prohibido tatuar a menores salvo que tengan el consentimiento firmado de un mayor responsable. “Esto fue un problema porque el tatuador no aceptaba trabajar con una persona menor así que tuvimos que falsificar una autorización. Es obvio que se dio cuenta pero le debemos haber dado lástima o ternura y decidió tatuarnos igual.” Sin embargo, los problemas no terminaron ahí. “Cuando volvimos a casa mi vieja se calentó mal. No sé si porque habíamos falsificado su firma o porque el tatuaje era un gesto para mi viejo. Con él no tuvimos problemas porque somos más complices. Después de un tiempo todos se olvidaron. Me hice dos más y nunca me dijeron nada”.

A la hora de plantearse el “para siempre”, Sonia admite: “Me gusta pensar que en 60 años, cuando tenga nietos y bis nietos, mi tatuaje va a seguir ahí, tan intacto. Me gustaría que ellos crezcan con ese mensaje así como crecí yo. Definitivamente quisiera que esto dure para siempre”.

Los inmortales

Valentín (25) recuerda una noche fría de julio como la peor de su vida. Saliendo de un recital de La Vela Puerca en el estadio Malvinas Argentinas, su amigo Sergio perdió la vida en un accidente de auto. “El recital había sido espectacular. Él estaba excitadísimo saltando de acá para allá y de la nada salió una camioneta del estacionamiento a toda velocidad. Fue un segundo”.

En su brazo izquierdo lleva escrita la palabra Frágil. “Decidí tatuarme a los dos días del accidente. Sentía que tenía que homenajearlo de alguna manera y lo mejor me pareció algo que dure para siempre y que nos represente a los dos” cuenta Valentín. Frágil es el título de una de las canciones de La Vela Puerca, banda preferida de ambos. “Elegí esa palabra porque representa lo que somos en la vida. Yo no me había dado cuenta de esto hasta ese momento. En un segundo se me dio vuelta todo.”

Hoy, un año después del accidente, Valentín asegura que si bien la herida sigue abierta, llevar ese tatuaje lo ayuda a seguir adelante. “Yo sé que Sergio nunca va a volver, pero me gusta sentir que está presente, que lo llevo conmigo. Sé que voy a tener esto para siempre y esa es la mejor parte.”

El creador

Esteban tiene 45 años y trabaja en el local “El Alemán” en la galería Bond Street (Rodríguez Peña y Avenida Santa Fe, Capital Federal). Es tatuador desde hace 25 años y a la hora de contar su historia preferida no sabe cual elegir. “Son muchas y muy bizarras. La gente hace cada cosa…”.

Asegura que los tatuajes más comunes son aquellos referidos a la música. “La gente se tatúa por amor a la banda, por identificación con los temas o simplemente por moda. Hay niveles de fanatismo que son difíciles de creer”. Entre las historias que cuenta se encuentra la de un chico de 27 años fanático de los Rolling Stones que se tatuó la cara del cantante: Mick Jagger.

“El chabón era un pirado. Llegamos con los otros tatuadores al local a las 11 de la mañana y el pibe ya estaba tirado en la puerta esperando. Había tratado de tatuarse en American Tattoo (local vecino) pero no tenía un mango partido al medio. La cosa es que el chabón estaba convencido de que si se hacía un tatuaje que le ocupara toda la espalda, iba a poder conocer a la banda. Un pirado total.” Esteban decidió entonces tatuarlo con un descuento. Después de dos sesiones de ocho horas, la cara de Mick Jagger quedó perfectamente marcada en la espalda del joven. “Lo tatué porque me dio lástima. Era buena onda y nos regaló un whisky. Obvio después no pudo conocer a la banda… no sé cuál era su plan pero nunca más volvió”.

Historias como estas tiene un montón. Gente que se enamora, que se desenamora, fanáticos del futbol, de la religión, de la bebida… todo vale. “Creo que la gente no entiende bien el concepto de tatuarse. Se hacen algunas boludeces que realmente te dan ganas de darle una piña para que reaccione. Pero bueno, es laburo. No creo que la gente entienda bien el concepto de para siempre”.

Los testimonios dejan en claro que una banda o una canción pueden representar mucho más que un fanatismo. Muchas veces hay historias y mensajes detrás. El rock no es solamente ruido: se siente, se transpira, se lo lleva en la piel. No es solamente música, es un sentimiento, una historia y por sobre todo una vida.

Llevarlo sobre la piel es llevar todo eso con uno todos los días.

Voy a llevarte en mí,y ahora sé muy bien que me llevarás.”
Andrés Ciro (Los Piojos)

Nota: María Doria – Sofia Kiguel

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